Psicomotricidad

En nuestras clases de psicomotricidad tenemos en cuenta todas las áreas del desarrollo del niño: biológica, psicológica, social y afectiva.

Por ello trabajamos con los grupos de primera infancia desde bebés hasta los alumnos de 3 años.

El cuerpo es un instrumento de acción, de relación y de pensamiento, lo que le permite al niño tener consciencia de si en el mundo.

La metodología con la que trabajamos es a partir del JUEGO. Esta es una actividad placentera para el niño que a través del mismo nos muestra su forma de ser y de estar en el mundo, sus potencialidades, sus miedos, sus dificultades.

El JUEGO también le permite adquirir experiencias, establecer contactos sociales, la integración de su personalidad, mostrar agresividad, controlar la ansiedad, y abre al niño a la comunicación. Al mismo tiempo permite la elaboración de proyectos comunes, la resolución de conflictos, compartir espacios, objetos, actividades y hace enfrentar al niño a la espera de turnos.

El JUEGO también permite elaborar nuevas formas de pensamiento y abre al niño a la imaginación y a la creación. Todos estos aspectos favorecen el desarrollo armónico del niño.

La Psicomotricidad en el ámbito educativo actúa como un factor de protección.

Nuestro espacio de Psicomotricidad es un lugar preparado donde el niño puede desplegar sus dificultades y potencialidades, a través de todos los registros de comunicación (verbales y no verbales).

La mayoría de los materiales son simples, polimorfos, no inductores de juegos preestablecidos, a través de los cuales el niño puede dejar fluir su imaginación, creatividad y la capacidad de simbolización.

Nuestros objetivos en esta área son:

Favorecer el desarrollo de la comunicación (verbal y no verbal): un niño que es capaz de comunicar, esta atento a sus iguales y a los adultos, es capaz de escuchar y comprender el sentido del discurso de su interlocutor.

Fomentar la creatividad: es una producción muy amplia (gestual, verbal e incluso cognitiva); es una manera personalizada de “decirse al otro”, es afirmar la propia competencia.

Promover el acceso a la descentración: descentrarse es diferenciar lo que es suyo de lo que pertenece a su entorno. Es una capacidad que se va adquiriendo paulatinamente y le permite el acceso al placer de pensar, que resulta indispensable para llegar al placer de aprender y dominar el conocimiento.